1. El síndrome del "Sobrinitis": Dejarle la web al hijo de un amigo
A todos nos gusta ahorrar, es una realidad. Pero encomendarle el canal de ventas más importante de tu empresa al sobrino de un conocido "porque el cabro le pega al computador" es una receta para el desastre.
El resultado suele ser una página que queda "a medias", que se cae a fin de mes porque nadie pagó el hosting, o que estéticamente no representa la seriedad de tu negocio. Una web profesional requiere estrategia, diseño pensado en el cliente y seguridad. Lo barato, en el mundo digital, casi siempre sale carísimo.
2. Pensar que el diseño para computador es lo más importante
Este es un clásico. El dueño de la Pyme revisa los avances de la web en el tremendo monitor de su oficina y dice: "¡Oye, quedó hermosa!". Pero resulta que el 85% de tus clientes te va a buscar desde el celular mientras va en el Transantiago o espera en el banco.
Si tu web en el celular se ve con la letra microscópica, si hay que hacer "zoom" para leer un texto o si los botones están tan juntos que pasas a llevar otra cosa, el chileno (que es impaciente por naturaleza) va a cerrar la pestaña en tres segundos. Hoy la web se diseña pensando primero en el teléfono, y después en el computador.
3. El laberinto del WhatsApp: Hacerla difícil para que te contacten
El consumidor chileno prefiere mil veces chatear que llamar por teléfono o mandar un correo formal. Nos gusta la respuesta rápida. Sin embargo, hay cientos de webs de Pymes donde encontrar el contacto es casi un juego de misterio: tienes que ir a "Inicio", luego a "Quiénes somos", bajar hasta el pie de página y rellenar un formulario gigante de 10 campos.
El truco: Pon un botón flotante de WhatsApp que se mueva con el usuario mientras navega. Si el cliente tiene una duda sobre tu servicio o quiere cotizar, tiene que estar a un solo clic de distancia de tu equipo de ventas. Así de corta.
4. Abandonar la página apenas se estrena (El efecto "sitio botado")
Lanzar una página web no es el final del camino, es recién el comienzo. Muchas empresas chilenas gastan presupuesto en una web y luego se olvidan de ella por años. ¿El resultado? Promociones de Navidad que siguen publicadas en pleno julio, horarios de atención desactualizados o secciones de "Noticias" donde el último post es del 2022.
Google se da cuenta cuando un sitio está botado y empieza a quitarle prioridad en las búsquedas. Además, un cliente que ve información vieja asume de inmediato que el negocio ya no existe o que no es confiable.
¿Tu web trabaja para ti o le está regalando los clientes a la competencia?
Tener una página web no es solo "cumplir con el check" de estar en internet. Tu sitio tiene que ser tu mejor vendedor: rápido, claro, fácil de usar y siempre actualizado. Si sientes que tu página actual comete alguno de estos errores, no te preocupes, en WebCreativa estamos para ayudarte a ordenarla y transformarla en una máquina de captar clientes.










